martes, 15 de mayo de 2018

CAPITÁN HERNANDO DE MOLINA


Capitán Hernando de Molina

Era regidor de Guadix y personaje de la nobleza accitana. En la guerra fue capitán de una de las compañías de la ciudad de Guadix, participando en diversas acciones de guerra en el puerto de la Ragua para defender el frente alpujarreño. Al paso de don juan de Austria por el altiplano granadino, en diciembre de 1569, se incorporó al ejército de don Juan, teniendo un papel muy destacado en las negociaciones de paz con los moriscos desde la campaña del Almanzora (eso era debido porque tenía muy buenas relaciones con los notables moriscos, especialmente con El Habaquí).
 
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JUÁN DE SOTO


Pertenecía a la administración del ejército. Nació en Nápoles y estuvo al servicio del ejército del duque de Alba. Vino en las galeras reales con los tercios y desembarcó en el verano de 1569 en Adra para la guerra, quedando a cargo de la administración de tan complicado ejército. Posteriormente, en enero de 1570 (a la muerte de su tío de igual nombre), fue nombrado secretario del consejo de guerra de don Juan de Austria, asistiendo a toda su campaña. Era un burócrata de altísimo nivel y persona de total confianza en asuntos de guerra. Estaba dotado de alta capacidad para la intendencia militar.

Cruz de Humilladero


 Cruz de Humilladero


 (Siglo XVI). También llamada de D. Juan de Austria o de Reducción, se dice de ella que constituye el principal vestigio simbólico del sometimiento de los moriscos ante el hermano de Felipe II, para poner fin a la guerra de Las Alpujarras en el cercano paraje de Las Paces, situado en el antiguo camino hacia Fondón.

Localizada en la Plaza del Barrio Bajo, está formada por una peana escalonada de piedra sobre la que se ubica una cruz con extremos apuntados. Estéticamente es muy sencilla pero guarda un profundo simbolismo con la importante huella del mundo morisco en La Alpujarra. Normalmente esta cruces humilladero se colocaban a la entrada de las poblaciones como signo de encomendarse a Dios antes de iniciar el viaje.


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Capitán Francisco de Molina


Capitán Francisco de Molina


Hermano del II conde de Alcaudete. En febrero de 1569 vino al reino de Granada a la guerra de los moriscos y por orden del rey se hizo cargo del gobierno militar de Almería, donde había mucho peligro de ataques enemigos. En abril de 1569 marchó a Granada, donde se incorpora al lado de don Juan de Austria, recién llegado a la ciudad de la Alhambra donde había sido nombrado Capitán General del Reino. Fue miembro de su Consejo de Guerra y le acompañó al sitio de Galera (diciembre de 1569) y campaña del Almanzora (enero de 1570), donde trabajaría en las delicadísimas negociaciones con los moriscos para su reducción que concluyen en Padules (mayo). A la muerte de don Luis Quijada (febrero de 1570), Ayo de don Juan y “Jefe de su Casa”, el rey designó a Francisco de Córdoba para sustituirle en este cargo. A partir de este momento se convirtió en persona fundamental, pues llevaría el gobierno y manteniendo de la real persona tanto en su desplazamiento por la guerra como cuando residiese en un palacio. Como “Jefe de la Casa de don Juan”, le acompañó a Lepanto y luego a Bruselas cuando lo hicieron gobernador de los Países Bajos. Sirvió a Don Juan de Austria, de Caballérizo mayor y estuvo a su lado en Lepanto. y después en Novarino, Nápoles Flandes . Nació en Baena (1565) , Estando construyendo la capilla de San Francisco en Granada fué nombrado Corregidor de Toledo, donde acometió la empresa de ensanchar la Plaza Mayor, aunque murió a los seis meses de desempeñar el cargo, en 1592.




DUQUE DE SESSA


Gonzalo Fernández de Córdoba y Fernández de Córdoba
DUQUE DE SESSA


Era desde 1569 capitán general de la caballería en la guerra y también Teniente de capitán general del Reino de Granada. Al entrar era en campaña don Juan de Austria, fue su lugarteniente. Salió a campaña por la costa granadina y puso su campo en Berja para salvaguardar las espaldas de don Juan de Austria (cuando avanzaba río Andarax arriba). Cuando se produjeron las Paces marchó a Padules para estar presente en este acto militar tan importante. fue un noble español titulado III duque de Sessa, III duque de Terranova, III duque de Andria, III duque de Sant'Angelo, V conde de Cabra y otros títulos, era hijo de Luis Fernández de Córdoba, IV conde de Cabra, y de Elvira Fernández de Córdoba, II duquesa de Sessa, e hija de gran capitan y, por tanto, heredero de importantes estados feudales en Andalucía y el Reino de Nápoles. A principios de 1521 el matrimonio se trasladó a Roma y de allí a Nápoles, para volver de nuevo a Roma en 1522, al ser nombrado Luis embajador de Carlos V ante la Santa Sede. En septiembre de 1524, doña Elvira falleció en un parto en la ciudad de Sessa. En agosto de1526 le seguía a la tumba su marido Luis. Los parientes de los difuntos regresaron a España junto a los tres hijos del matrimonio: Gonzalo, Francisca y Beatriz. Desde entonces la vida de los huérfanos se desarrolló en el mundo de la poderosa parentela de los Córdoba siendo sus matrimonios decididos por sus tíos paternos con miras a asegurar y ampliar el patrimonio familiar: Francisca se casó con Francisco de Zúñiga, marqués de Gibraleón; Beatriz con Fernando Folch de Cardona; y Gonzalo con María Sarmiento de Mendoza, hija del secretario Francisco de los Cobos.
Gonzalo recibió una esmerada educación en Granada que incluía tanto el conocimiento de las lenguas clásicas como el latín y el griego, la formación musical y poética, el manejo de la espada y el caballo, y la afición a la caza. De esta educación se benefició especialmente su esclavo africano, al que dio el nombre de Juan Latino, poeta y humanista negro del Renacimiento español. Sus años de estudio finalizaron cuando su tío, Pedro de Córdoba, decidió que había llegado el momento de buscar una esposa para el joven duque. A partir de entonces su vida comenzó a girar en torno a la corte del césar Carlos V. Con la mediación del emperador, las negociaciones se orientaron hacia la familia de uno de los princiapales ministros de la corte, el secretario Francisco de los Cobos que dirigía desde la corte los gobiernos de Italia yEspaña, y que en noviembre de 1538 llegó a un acuerdo con Pedro de Córdoba para casar a su hija María con el duque de Sessa.




BARRANCOS CON AMPLIA VISIBILIDAD

BARRANCOS CON AMPLIA VISIBILIDAD

 Durante las incursiones del ejército cristiano por las Alpujarras. Este debía tomar toda clase de precauciones ya que los moriscos conocían el terreno y practicaban una guerra en la que dada su escasa preparación y formación en tácticas militares y su reducido armamento, acechaban al enemigo con pequeñas escaramuzas. Por esto el ejercito de Juan de Austria, elegía caminos con amplia visibilidad y de fácil huida.

 

ruta conmemorativa PAZ DE LAS ALPUJARRAS 1570

EL HABAQUÍ


Hernando el Habaquí pasó de ser el alguacil de Alcudia de Guadix a convertirse en representante de los moriscos del reino de Granada en 1567 y en uno de los máximos dirigentes de la rebelión morisca de 1568-1570. Don Juan de Austria, en representación de su hermano don Felipe II, rey de las Españas, y el general Hernando El Habaquí, interlocutor de Muley Abdallah Abén Aboo, rey de los moriscos, acordaron poner fin a la atroz guerra que causó tanto dolor en esta tierra. Fue regidor morisco de Alcudia (alquería de Guadix) y miembro de la nobleza morisca local. En 1568 estuvo en Madrid (dado su talante y buenas maneras) para entrevistarse con Felipe II para intentar reducir la presión legislativa sobre la minoría. Tras fracasar en su intento, se sumaría a la sedición. Su capacidad militar fue recompensada por el rey Abén Humeya que lo nombró capitán general del Almanzora en el verano de 1569. Convencido de que sería estrepitosa la guerra para el bando morisco, abogó por tratar de pactar con el ejército cristiano. Así, en su cargo de defender la frontera granadina del Almanzora, en enero de 1570 inició las negociaciones con los enviados de don Juan de Austria, unas paces que no culminaron hasta la campaña de don Juan en el Andarax. Tuvo inicialmente el visto bueno del nuevo rey morisco (Abén Aboó), pero tras firmarse las Paces de Padules, el propio rey morisco no aceptaría los tratos hecho, mandádole ejecutar.


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